El CAT de una tarjeta de crédito sirve para comparar el costo anual de distintas ofertas, pero no es la tasa que verás aplicada a cada saldo ni una factura que pagarás una vez al año. Para tomar una decisión útil hay que separar cuatro datos: CAT, tasa de interés, anualidad y pago mínimo.

Esta guía se refiere a tarjetas emitidas en México. Las condiciones exactas dependen del contrato y del folleto vigente de cada banco.

Qué mide el CAT

El Banco de México define el Costo Anual Total como una medida anual que incorpora los costos y gastos de un crédito. En tarjetas incluye la tasa de interés, comisiones y, cuando sean obligatorios, seguros y otros cargos; se expresa como porcentaje anual y se calcula sin IVA.

Eso lo convierte en una herramienta de comparación. Si dos tarjetas financian el mismo tipo de saldo y una muestra un CAT claramente menor, la primera señal es que su costo total estimado es menor. Pero el CAT usa supuestos estandarizados. Tu costo real cambia con el saldo que mantengas, el tiempo que tardes en pagarlo, las promociones que uses y si una comisión queda exenta por cumplir una condición.

La fuente primaria es el glosario de Banco de México, consultado el 18 de octubre de 2026. Ahí también se aclara que la institución debe informar el CAT en la publicidad y en los contratos de créditos por debajo del umbral regulatorio.

CAT y tasa de interés no son lo mismo

La tasa de interés remunera el dinero que queda financiado. Suele presentarse como una tasa anual, aunque el estado de cuenta calcula intereses con las reglas y periodos del contrato. Una tarjeta puede tener una tasa menor y aun así un CAT mayor si cobra una anualidad elevada u otras comisiones.

El CAT agrega esos elementos para comparar. No conviene sumarlo otra vez a la tasa: hacerlo contaría parte del costo dos veces.

Un lector que siempre paga el total para no generar intereses debe prestar especial atención a la anualidad y a las condiciones para evitarla. Quien suele dejar saldo necesita mirar con más cuidado la tasa aplicable, el CAT y el tiempo probable de pago.

La anualidad es una comisión concreta

La anualidad es el cargo periódico por mantener la tarjeta cuando el producto lo establece. Puede ser fija, diferir entre tarjeta titular y adicionales, o quedar exenta durante un periodo o al cumplir una condición.

Antes de contratar, comprueba cuatro cosas en la carátula y el folleto:

  • el importe vigente y si se expresa antes o después de IVA;
  • la fecha en que se cobra;
  • la condición exacta para exentarla;
  • qué ocurre si cancelas después de que apareció el cargo.

La comparación pública de comisiones de CONDUSEF muestra por qué no basta con mirar una sola cifra: la anualidad y el CAT pueden ordenar las tarjetas de manera distinta.

El pago mínimo evita atraso, no liquida barato

El pago mínimo es la cantidad mínima requerida en la fecha límite para mantener la cuenta al corriente. Pagarlo evita que ese mes se registre como impago, pero deja una parte mayor del saldo para el siguiente periodo. Esa parte puede generar intereses y alargar mucho el tiempo de pago.

CONDUSEF mantiene una calculadora de pagos mínimos y recomienda comparar el tiempo y el costo de pagar sólo el mínimo frente a aportar una cantidad mayor. El resultado depende del saldo, la tasa, las compras posteriores y los pagos que realmente hagas.

No confundas:

  • pago mínimo: mantiene la cuenta al corriente según el estado de cuenta;
  • pago para no generar intereses: cubre el importe que el emisor exige para no financiar compras ordinarias del periodo;
  • saldo total: puede incluir compras a meses u otros importes cuyo vencimiento todavía no llega.

El estado de cuenta define las cifras aplicables a tu periodo. Si una compra tiene meses sin intereses, revisa por separado la mensualidad y qué pasa si incumples las condiciones de la promoción.

Un ejemplo sin inventar una tarjeta

Supón dos productos y un usuario que pagará el total cada mes. La tarjeta A tiene una tasa alta, pero no cobra anualidad. La B tiene una tasa menor y sí cobra anualidad. Para ese usuario, la diferencia de tasa puede no materializarse porque no financia saldo; la anualidad sí puede convertirse en un costo real.

Ahora cambia el patrón: el usuario mantiene saldo durante varios meses. La tasa y el CAT adquieren mucho más peso, y una anualidad baja no compensa por sí sola un financiamiento caro.

Este ejemplo muestra por qué una clasificación universal de “la tarjeta más barata” es poco fiable. Primero define el uso y luego compara productos bajo el mismo escenario.

Cómo comparar dos ofertas

  1. Descarga la carátula, el contrato y el folleto de comisiones vigentes.
  2. Anota CAT, tasa ordinaria, anualidad y cualquier comisión que sí aplique a tu uso.
  3. Revisa qué exige el emisor para no cobrar anualidad o para conservar una promoción.
  4. Usa el mismo saldo y el mismo plan de pago al comparar.
  5. Comprueba el pago para no generar intereses en cada estado de cuenta; no lo sustituyas por el mínimo.
  6. Repite la revisión si el banco notifica un cambio de tasa, comisión o condición.

La lógica se parece a comparar una transferencia por SPEI: el dato anunciado importa, pero también el momento, la condición y el recorrido real del dinero.

Señales que merecen una segunda lectura

Una promoción de “sin anualidad” puede limitarse al primer año. Una tasa preferencial puede depender de puntualidad, nómina u otra relación con el banco. Un CAT promocional puede corresponder a un perfil distinto del tuyo. Y una recompensa pierde valor si te obliga a gastar más o mantener deuda.

Las cifras deben leerse con su fecha. CONDUSEF y Banco de México actualizan materiales, pero el documento contractual vigente de la tarjeta es el que permite confirmar el costo aplicable.